"Organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios" (Doctrina y Convenios 88:119).
Si es tu primera visita al templo, es normal sentir emoción, expectativa e incluso algunos nervios. Muchos jóvenes se preguntan cómo será la experiencia y qué sucederá cuando entren a la Casa del Señor.
La buena noticia es que no tenés que preocuparte.
El templo es un lugar de paz, amor y aprendizaje espiritual. Allí todo se hace con orden, reverencia y respeto.
¿Por qué vamos al templo?
Los templos son lugares sagrados dedicados al Señor.
Allí realizamos ordenanzas que acercan a las personas a Jesucristo y ayudan a llevar a cabo la obra de salvación y exaltación tanto para los vivos como para quienes están del otro lado del velo.
Como joven, probablemente participarás en:
- Bautismos vicarios.
- Confirmaciones vicarias.
- Historia familiar y búsqueda de nombres.
Al hacerlo, estarás ayudando a tus antepasados y a otras personas que no tuvieron la oportunidad de recibir estas ordenanzas durante su vida terrenal.
El presidente Russell M. Nelson ha enseñado que la obra del templo y la historia familiar son una parte fundamental del recogimiento de Israel.
Cómo prepararte antes de salir de casa
Preparate espiritualmente
La preparación más importante no es la ropa ni la mochila.
Es tu corazón.
Antes del viaje:
- Orá para sentir el Espíritu.
- Leé las Escrituras.
- Participá de la Santa Cena con reverencia.
- Buscá nombres de antepasados para llevar al templo.
- Procurá resolver cualquier conflicto o mal sentimiento con otras personas.
El Señor enseña mejor a quienes llegan con humildad y fe.
Qué llevar
- Recomendación vigente para el templo.
- Autorización firmada y fotocopia del DNI (si así lo solicitaron los líderes).
- Ropa de domingo.
- Artículos personales necesarios para el viaje.
- Nombres de familiares para quienes se realizarán ordenanzas, si los tenés.
Tus líderes te indicarán si es necesario llevar algo adicional.
Al llegar al templo
Una de las primeras cosas que notarás es el ambiente.
El templo es diferente de cualquier otro lugar.
Las personas hablan en voz baja, se saludan con respeto y procuran mantener una atmósfera de reverencia.
Muchos jóvenes comentan que sienten paz apenas cruzan la puerta.
La recomendación para el templo
Antes de ingresar, presentarás tu recomendación para el templo.
La recomendación es una muestra de tu deseo de seguir a Jesucristo y guardar Sus mandamientos.
No es un premio para personas perfectas.
Es una oportunidad para acercarte más al Señor.
Participarás en ordenanzas vicarias
Después de prepararte, participarás en bautismos vicarios.
Esto significa que serás bautizado en representación de antepasados u otras personas que no tuvieron la oportunidad de recibir esta ordenanza durante su vida terrenal.
Ellos conservan completamente su albedrío y podrán aceptar o rechazar estas ordenanzas por sí mismos.
Nuestro Padre Celestial ama a todos Sus hijos y ha preparado una manera para que cada persona tenga la oportunidad de recibir las bendiciones del Evangelio.
Participar en esta obra es una expresión de amor y servicio semejante al que mostró Jesucristo.
Las confirmaciones
Después de los bautismos, normalmente participarás de las confirmaciones vicarias.
Mediante esta ordenanza se confiere el don del Espíritu Santo en favor de las personas por quienes se está actuando como representante.
Estas ordenanzas son sagradas y forman parte de la gran obra que une a las familias a través de las generaciones.
Qué vas a sentir
Cada persona vive el templo de manera diferente.
Algunos sienten una profunda paz.
Otros sienten gratitud.
Algunos reciben impresiones específicas.
Otros simplemente sienten felicidad por haber servido.
No te preocupes si tu experiencia no es exactamente igual a la de otra persona.
El Señor enseña a cada uno según sus necesidades.
Después de salir del templo
La experiencia no termina cuando salís del edificio.
Muchas veces las enseñanzas más importantes llegan horas o días después.
Podés:
- Escribir tus impresiones en un diario.
- Anotar respuestas a oraciones.
- Registrar sentimientos espirituales.
- Compartir tu testimonio con tu familia o líderes.
El presidente Henry B. Eyring ha aconsejado registrar las experiencias espirituales para no olvidarlas.
Si no sentiste algo extraordinario
No te desanimes.
El Espíritu Santo muchas veces enseña de manera tranquila y gradual.
El templo no es una experiencia que deba medirse por emociones intensas.
Es una experiencia de convenios, servicio y acercamiento a Jesucristo.
Cada visita al templo fortalece tu fe y tu testimonio, aun cuando no percibas inmediatamente todos sus efectos.
Recordá quién sos
Cuando participás en la obra del templo por tus antepasados, estás ayudando a reunir a la familia de Dios.
El profeta José Smith citó las palabras de Abdías:
"Y subirán salvadores al monte de Sion" (Abdías 1:21).
Cada vez que ayudás a que tus antepasados reciban las ordenanzas del Evangelio, participás en esa obra sagrada.
Estás ayudando a tender puentes entre generaciones y a bendecir vidas a ambos lados del velo.
Una invitación
Entrá al templo con fe.
No te preocupes por entender todo de inmediato.
Escuchá al Espíritu.
Pensá en Jesucristo.
Pensá en tus antepasados.
Pensá en las personas a quienes estás ayudando.
Y recordá que estás participando en una de las obras más importantes que existen sobre la tierra.
El templo es la Casa del Señor.
Y allí Él tiene algo que enseñarte.